miércoles, 28 de mayo de 2014

¿Para qué la formación en el ámbito empresarial?

¿Para qué la formación en el ámbito empresarial?


La necesidad de formación viene dada por la consecuencia del cambio en la forma de producción. Se veía erróneo acceder a una formación profesional por las pocas exigencias, y   daba la oportunidad a aquellos que no terminaban la educación obligatoria, recibir una formación para el futuro profesional.
Antes de 1993, la formación profesional era el camino que tomaban los jóvenes.

Hubo una modificación y se creó el PRIMER PROGRAMA NACIONAL causado por:

- Dar respuesta al alto desempleo.
- Constante innovación en tecnología
- Cambios en la organización de las estructuras productivas que dejaba atrás la estructura clásica.
- Cambios en las competencias que demandan las empresas.

Pero en 1998, entró en vigor el Segundo Programa Nacional de FP y finalizó en diciembre de 2002. Consolidaron un sistema de Formación en tres subsistemas:

  •         Formación Reglada: que era la necesaria para acceder al mercado de trabajo.
  •    Formación ocupacional: que prepara a las personas para un fácil acceso en el mercado de trabajo. Destinado a personas que pueden no haber trabajado nunca, por no haberse preparado profesionalmente, o porque poseen una profesión que se encuentra en situación de desempleo.

  •       Formación continua: con el objetivo de reciclarse y actualizarse para los trabajadores en activo.


La formación no es un aspecto aislado de la empresa, ya que debería considerarse como instrumento que ha de ayudar a definir metas y mejorar el funcionamiento, aumentando así la satisfacción de las personas. El problema está en que la formación en ocasiones se considera un lujo para aquellos negocios que pueden permitírselo. Es por esto que la formación es considerada un gasto en ocasiones, ya que se tiende a dejarlo de lado cuando las cosas no van bien, pero se considera una inversión, cuando se tiende a fomentarla como futuros beneficios.

Lo que también ocurre es que en ocasiones se tiende a pensar que mantenerse en la ocupación depende del esfuerzo formativo que se realiza. No obstante, la empleabilidad se consigue trabajando y a veces el esfuerzo formativo que se hace no se ve al instante.

Actualmente la formación continua se ha desarrollado en España, con la creación de las ayudas para financiarla. Lo que se observa es que en las pequeñas empresas casi no hay formación y que en las medianas empresas una presencia parcial. A pesar de la diferencias en la calidad y volumen de formación de las grandes empresas, la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo ha permitido introducir la formación en PYMES, para ayudar a superar las dificultades que impiden que formen a los trabajadores. Se debería equiparar la formación a la de la Unión Europea, para que así esta sea un elemento clave para la economía, para el desarrollo social, la competitividad.

Pero es así como la formación también tiene limitaciones, como la preparación pedagógica de los profesionales, ya que existen carencias. No obstante, se debería velar por una preparación pedagógica de los profesionales de formación y crear mecanismo para que incentiven a los trabajadores a participar en la planificación y unos sistemas de evaluación más rigurosos.


Un aspecto que no se debe olvidar es que la formación profesional debe aparecer en la vida de una persona para cualquier aspecto de su vida, y que atiende a las necesidades que se tengan en ese momento. Pero se debe hacer la formación desde un continuo, para capacitar a las personas a desenvolverse en el puesto de trabajo que vayan a desempeñar en el futuro.

Las organizaciones y la empresa.

Nos paramos a pensar en el significado de empresa, significado algo escaso de explicación, sin saber todo lo que hay detrás de ella. Bien, pues autores lo definen como “un conjunto de personas que, utilizando medios y recursos de muy distinto tipo, van a realizar una serie de actividades dirigidas a conseguir un objetivo común” (Pereda y Berrocal, 1999).

Estamos de acuerdo en que es un lugar donde las personas  trabajan conjuntamente, dónde se producen una serie de productos para satisfacer las necesidades que la sociedad demanda, pero, ¿qué son las organizaciones?

Debemos comprender que todas las empresas son organizaciones, pero no todas las organizaciones son empresas.

Las organizaciones son actividades coordinadas por una o más personas, y la cooperación entre ellas es esencial para que exista organización, donde éstas sean capaces de comunicarse, que estén dispuestas a actuar conjuntamente y obtener un objetivo común. Por otro lado, las empresas son también organizaciones con fines de lucro, que tiene como función principal la de generar una ganancia para los propietarios, pero con unas características comunes y otras diferentes, como el tamaño, la estructura o actividad de la misma.

Siendo así, estaría mal pensar que todos los objetivos de la empresa se dirigen a obtener beneficios económicos, sin pensar en los sociales, que tienen como fin mejorar tanto el bien de sus empleados, como el de la sociedad en la que se encuentran.

La relación la podemos ver en que un organismo como la empresa tiene vida. Y, ¿qué queremos decir con que tiene vida? Pues que ellas nacen, se desarrollan, y mueren. Pensamos que la empresa tiene la posibilidad de morir, si esta no se adapta a las demandas del ambiente, que tiene como consecuencia la desaparición de la empresa propiamente dicha. No solo hablamos de empresa de esta forma, sino que también es un sistema abierto, y es así porque tiene ese objetivo común como organismo vivo. No es suficiente, ya que para que esto se lleve a cabo, hay que tener en cuenta que dentro de la empresa las variables interactúen y se influyan mutuamente entre sí,  puesto  que si algo variase, afectará al resto de la composición de los trabajadores.

Pero no podemos continuar sin reflexionar en los cambios que la empresa ha ido sufriendo, exigiendo coordinación de las funciones, responsabilidades y tareas.

Las empresas han cambiado…


A lo largo de la historia, las empresas con una estructura clásica han adoptado una estructura empresarial por la competencia.

Las empresas tiempo atrás tenían éxito, ya que los puestos de trabajo se mantenían sin cambios, y la persona que realizaba una función se mantenía en el puesto de trabajo sin más, haciendo todo el tiempo las mismas tareas y utilizando las mismas herramientas durante los años de vida laboral hasta llegar a la jubilación. También los mercados los mercados presentaban las mismas necesidades  y la tecnología evolucionaba de una forma lenta. La empresa seguía una línea burocrática, en la que cada uno de los trabajadores realizan una tarea asignada con un tiempo determinado para emplearle a estas. Esto nos da lugar a pensar en conocidas cadenas de montaje, en la que los trabajadores están limitados a realizar unas tareas repetidas y simples, y con ciertas sanciones para el que no las respete, es decir, toda la toma de decisiones, la resolución de conflictos y la aplicación de sanciones era parte de un superior, por lo que el trabajador presentaba esa escasez de autonomía para realizar cualquiera de ellas.


Pero la sociedad nos hemos tenido que acostumbrar a los cambios. Desde hace ya unos años, las empresas se han visto obligadas a introducir cambios en sus estructuras, sistemas de calidad y gestión en todos sus ámbitos, con una situación de apertura de las fronteras internacionales, globalizando la economía y aumentando la competencia internacional. Esto nos lleva a pensar en que los puestos de trabajo ya no se mantienen estables, y una persona se ve obligada a competir y realizar todos los trabajos posibles a lo largo de su vida laboral, siendo imprescindible la polivalencia del trabajado.  Los mercados también evolucionan por la demanda de calidad de las personas, ya que se han visto obligadas a atender  las exigencias de todos para mantener la satisfacción de los clientes. Los clientes iban cambiando los hábitos de la producción masiva, pero todo esto ha cambiado por los productos similares que se encontraban en el mercado. Para compararse con el resto, optaron por realizar productos de calidad, para acercar a las personas a ese producto antes que al de su competencia. No obstante, la calidad dejó de ser suficiente para diferenciarse, ya que muchas empresas obtenían los certificados ISO 9000, que permite a la pequeña y mediana empresa situarse al nivel de las más grandes, equiparándose en la eficiencia. Esto daba la posibilidad de satisfacer a los clientes y acceder a acuerdos de calidad concertado con ellos, así como beneficios en la gestión de la empresa (medio para mantener y mejorar la eficacia de gestión de calidad y aumentar la participación y motivación persona).


Otra de las causas es la tecnología, que ha evolucionado y está llegando a ser utilizada por todos las organizaciones. La globalización de las empresas que hace que aumente considerablemente la competencia, por lo que deben hacer una mejora de los productos en constante innovación. Las empresas deben adoptar niveles más flexibles y dejar a un lado los escalones jerárquicos. Como hemos dicho antes, y reflexionando sobre la evolución de las empresas, también entendemos que lo que hace diferente a una empresa competitiva de las no competitivas son las personas. Las personas son las que innovan, quienes deciden inversiones y quienes manejan la tecnología que se nos ofrece.

Optar por estructuras flexibles ha llevado a  cambiar los papeles. Se ha intentado establecer líneas estratégicas de competencia e integrar al conjunto de la empresa, porque somos persona y porque es importante sentar la base como un conjunto que busca un fin común. Las supervisiones no son directas, sino que ahora participa la coordinación horizontal de las unidades funcionales. Y aquí entra la demanda de polivalencia por parte de los trabajadores, buscando aumentar la autonomía. La autonomía permite mantener ese contacto con el cliente, influyendo en la detección de cambios que se producen o se pueden producir en adelante. Es por ello, por lo que el recurso principal son las personas y la formación, manteniendo así, tanto las personas su competencia, como la empresa su competitividad.

En general, las empresas pueden parecer iguales, pero cada empresa tiene su particularidad y la forma de organizar sus valores, normas y formas de pensar. Cada empresa tiene su propia cultura empresarial. Y, ¿Qué es la cultura de empresa? Pues bien, si la organización debe asumir cambios de una forma flexible y adaptarse a los cambios, nos encontramos con que los valores culturales compartidos entre los miembros se caracterizan por la estabilidad. Es por esto por lo que el desarrollo constante de una cultura que permita adaptarse a fin de introducir las nuevas ideas y métodos en la gestión.  Es necesario preparar las mentalidades individuales y estructurar las organizaciones con el fin de que dispongan de la capacidad suficiente para captar a alta velocidad los nuevos valores que han de conformar la cultura empresarial y el rechazo de aquellos que ya no son válidos para dotar de movilidad a la organización, por lo que la cultura empresarial ha de ser acorde a los cambios acontecidos en el seno de una organización.





¿ESTRATEGIAS?

Hasta ahora, no hemos mencionado la forma en la que la formación se hace imprescindible para responder a estas necesidades de demanda de la empresa, ya que se convierte en una estrategia que permite aprovechar los recursos humanos para mantener la ventaja competitiva que la diferencia del mercado, potenciando así las competencias individuales de los trabajadores, puesto que tienen intereses comunes como son la empleabilidad y mejora de competencias profesionales. La formación también tiene limitaciones, como la preparación pedagógica de los profesionales, ya que existen carencias. No obstante, se debería velar por una preparación pedagógica de los profesionales de formación y crear mecanismo para que incentiven a los trabajadores a participar en la planificación y unos sistemas de evaluación más rigurosos.

Un aspecto que no se debe olvidar es que la formación profesional debe aparecer en la vida de una persona para cualquier aspecto, ya que atiende a las necesidades que se tengan en ese momento. Pero se debe hacer la formación desde un continuo, para capacitar a las personas a desenvolverse en el puesto de trabajo que vayan a desempeñar en el futuro.