¿Para qué la formación en el ámbito empresarial?
La necesidad de formación viene dada por la
consecuencia del cambio en la forma de producción. Se veía erróneo acceder a
una formación profesional por las pocas exigencias, y daba
la oportunidad a aquellos que no terminaban la educación obligatoria, recibir
una formación para el futuro profesional.
Antes de 1993, la formación profesional era el camino que
tomaban los jóvenes.
Hubo una modificación y se creó el PRIMER PROGRAMA NACIONAL
causado por:
- Dar respuesta al alto desempleo.
- Constante innovación en tecnología
- Cambios en la organización de las estructuras productivas
que dejaba atrás la estructura clásica.
- Cambios en las competencias que demandan las empresas.
Pero en 1998, entró en vigor el Segundo Programa Nacional
de FP y finalizó en diciembre de 2002. Consolidaron un sistema de Formación en
tres subsistemas:
- Formación Reglada: que era la necesaria para acceder al mercado de trabajo.
- Formación ocupacional: que prepara a las personas para un fácil acceso en el mercado de trabajo. Destinado a personas que pueden no haber trabajado nunca, por no haberse preparado profesionalmente, o porque poseen una profesión que se encuentra en situación de desempleo.
- Formación continua: con el objetivo de reciclarse y actualizarse para los trabajadores en activo.
La formación no es un aspecto aislado de la empresa, ya que
debería considerarse como instrumento que ha de ayudar a definir metas y
mejorar el funcionamiento, aumentando así la satisfacción de las personas. El
problema está en que la formación en ocasiones se considera un lujo para
aquellos negocios que pueden permitírselo. Es por esto que la formación es
considerada un gasto en ocasiones, ya que se tiende a dejarlo de lado cuando
las cosas no van bien, pero se considera una inversión, cuando se tiende a
fomentarla como futuros beneficios.
Actualmente la formación continua se ha desarrollado en
España, con la creación de las ayudas para financiarla. Lo que se observa es
que en las pequeñas empresas casi no hay formación y que en las medianas
empresas una presencia parcial. A pesar de la diferencias en la calidad y
volumen de formación de las grandes empresas, la Fundación Tripartita para la
Formación en el Empleo ha permitido introducir la formación en PYMES, para
ayudar a superar las dificultades que impiden que formen a los trabajadores. Se
debería equiparar la formación a la de la Unión Europea, para que así esta sea
un elemento clave para la economía, para el desarrollo social, la
competitividad.
Pero es así como la formación también tiene limitaciones,
como la preparación pedagógica de los profesionales, ya que existen carencias.
No obstante, se debería velar por una preparación pedagógica de los
profesionales de formación y crear mecanismo para que incentiven a los
trabajadores a participar en la planificación y unos sistemas de evaluación más
rigurosos.
Un aspecto que no se debe olvidar es que la formación
profesional debe aparecer en la vida de una persona para cualquier aspecto de
su vida, y que atiende a las necesidades que se tengan en ese momento. Pero se
debe hacer la formación desde un continuo, para capacitar a las personas a
desenvolverse en el puesto de trabajo que vayan a desempeñar en el futuro.
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